Rehabilitación desde la cárcel
Una sociedad que castiga y no rehabilita se condena a perpetuar el círculo de la violencia
El programa Modelo de oportunidades es una esperanzadora iniciativa de rehabilitación
Recientes reportajes de este diario sobre las
condiciones de detención en las cárceles del país revelan el
inaceptable estado de abandono y deterioro en que se encuentran muchos
de estos centros penitenciarios. Por otro lado, dan a conocer una
esperanzadora iniciativa, impulsada desde el Ministerio de Justicia,
que apunta a encaminar a la institución carcelaria hacia un objetivo
fundamental en un Estado de derecho: la rehabilitación de los reos para
su eventual reinserción en la sociedad.
En efecto, cuando las instituciones del Estado no
ofrecen los medios que permiten la reinserción social de los presos, se
contribuye a crear el caldo de cultivo para que reincidan en su
conducta criminal al salir de la cárcel. Una sociedad que se limita a
castigar y reprimir, sin rehabilitar, estará irremediablemente
condenada a perpetuar el círculo de la violencia.
Los problemas en varios centros penitenciarios del país
son graves y merecen la urgente atención de las autoridades. Entre
ellos, cabe citar las condiciones insalubres en La Reforma, donde la
Sección Mediana Cerrada no contaba hace unos meses con un sistema de
letrinas y de cañería conforme a las mínimas normas de higiene. En la
Unidad de Admisión de San José (San Sebastián), como se dio a conocer
tras un operativo policial, la posesión de armas blancas, el tráfico de
drogas y las estafas por medio de Internet son moneda corriente.
Por otro lado, en el Centro Penitenciario para el
Adulto Joven no se dispone de un dispensario médico ni de comedor, y la
presencia de pandillas es motivo de frecuentes estallidos de violencia.
Al no poder cumplir con su misión rehabilitadora, dichas instituciones
se convierten, según la expresión de la ministra de Justicia, Viviana
Martín, en un verdadero semillero de delincuencia.
En vista de lo anterior, es bienvenida la próxima
apertura del Modelo de oportunidades, un nuevo programa de
rehabilitación impulsado por el Ministerio de Justicia, en este último
centro. El programa combina tres medios de indudable valor para la
rehabilitación social del preso: la posibilidad de estudiar, el
aprendizaje de un oficio, y la oportunidad de ver mejoradas sus
condiciones de detención. Esta última medida está sujeta a la condición
de que los detenidos se comprometan a respetar un reglamento de buena
conducta, consistente en no consumir ningún tipo de estupefaciente, no
tener ninguna riña, respetar a sus compañeros y al personal, y que la
totalidad del grupo de reos inscritos en el programa estudie.
Sin duda, este dispositivo es un paso esencial para la
rehabilitación, por cuanto crea condiciones para que el detenido
interiorice el carácter coercitivo de la norma, al responsabilizarlo
sobre su propia conducta. Aunque sea todavía temprano para concluir en
el éxito del programa, los resultados de este último método, que hasta
ahora se han podido observar, no son desdeñables. Desde su puesta en
práctica, en diciembre, en la cárcel de Liberia no se han reportado
problemas de violencia. Posteriormente, entre febrero y abril del 2009,
el programa se ha aplicado en el Centro Penal de Pococí, en el Centro
Penal de San Sebastián y en el Centro Penal de Pérez Zeledón.
Asimismo, no se insistirá nunca lo suficiente en la
importancia del estudio y del trabajo para la reinserción social de los
presos. Por un lado, el estudio es un medio inestimable de superación
personal; por otro lado, desde el punto de vista de la sociabilidad, la
satisfacción de contribuir con la sociedad, mediante el aprendizaje de
un oficio, le permite al individuo tomar conciencia de que la sociedad
necesita de él, como él necesita de la sociedad. El testimonio de
presidiarios de la cárcel de San Luis, en Heredia, donde se han puesto
en práctica proyectos de trabajo agropecuario e industrial, es
elocuente: Me siento una persona importante. Además, me gano el sueldo
con el sudor de mi frente. He aprendido, por primera vez, a valorar el
trabajo, expresó uno de ellos.
La responsabilidad del Ministerio de Justicia en la
rehabilitación de los presos es ineludible, y nos complace que se estén
tomando nuevas medidas en ese sentido. Sin embargo, cabe recalcar la
importancia de la participación de las comunidades en el desarrollo de
estos proyectos. En Pococí y en Liberia, la contribución mediante
donaciones de parte de un medio de comunicación local, Canal 36 de
Guápiles, y de la Municipalidad de Nandayure, respectivamente, merece
nuestro reconocimiento.
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