| Domingo, XIII 27-06-2010 |
| Sábado, 26 de Junio de 2010 15:55 |
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Meditación
La vida de Jesús se expresa, a partir de ahora, como subida a Jerusalén, es decir, como camino hacia la cruz. En cambio, la vida del discípulo se denominará "seguimiento". Esto es la vocación cristiana: llamada al seguimiento de Cristo.
Cristo establece un orden de prioridades en tres situaciones, dejando clara la primacía del reino de Dios. Por eso habla de esfuerzo, urgencia, desprendimiento y ruptura con todo, incluidos los lazos familiares, si fueran un obstáculo. La vocación cristiana al seguimiento de Cristo se caracteriza, pues, por su radicalidad. Pero tal seguimiento no fundamenta un moralismo triste, porque es vocación a la libertad. Buena semana y un abrazo, Francesc Mulet
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