| Domingo XIV To 04-07-10 |
| Sábado, 03 de Julio de 2010 15:58 |
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MeditaciónEnvío misionero de los setenta y dos. El fenómeno actual de la increencia, que de ser reducto de minorías intelectuales ha pasado a ser patrimonio de masas, urge la necesidad de la evangelización, aun de los ya bautizados. Al hombre actual le rondan el agnosticismo y el desencanto religioso, el pragmatismo vital e incluso el rechazo positivo de Dios como rival del hombre. Nada sufre tanto la crítica de la increencia como la propia institución eclesial. Esto nos obliga a revisar la imagen que de Dios, de Cristo y del evangelio ofrecemos los cristianos al mundo.
La respuesta adecuada, la que se pide hoy al discípulo de Cristo, es tomar la situación de increencia como un reto y una oportunidad que, al descubrir nuestras deficiencias, propicia una continua conversión evangélica, personal y comunitaria, para vivir y testimoniar mejor nuestro cristianismo. Toda la comunidad eclesial ha de ser misionera siempre y en todo lugar. Evangelizar es su misión y su dicha.
Hoy como ayer, lo que más necesita el evangelio son testigos. Es verdad que hemos de emplear todos los medios a nuestro alcance para difundir la fe, con tal que se avengan con las instrucciones de Jesús en el evangelio de hoy: pobreza y solidaridad, y no avasallamiento y poder.
Ánimo en nuestra tarea de mensajeros de paz y alegría para el hombre y mundo actuales.
Francesc Mulet |