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Allan Bojanic Representante de la FAO en Costa Rica
El funcionario internacional cree, además, que las instituciones públicas del sector agropecuario están muy dispersas y se deben articular
Marvin Barquero | La Nación
Luego de cinco años y medio aquí, ¿cómo analiza a la agricultura costarricense?
Es claro de que Costa Rica ha hecho un esfuerzo importantísimo en la diversificación. Pasó del café y el banano, una economía basada en pocos rubros, a tener hoy en día una impresionante gama de productos. Por supuesto, es una potencia exportadora –¿por qué no decirlo?–, habida cuenta de la disponibilidad de tierra, de los altos rendimientos agrícolas, de la capacidad de inserción en los mercados internacionales muy vinculados a la negociación que han hecho para tener acceso a los mercados.
¿Persisten sectores débiles y con poco rendimiento?
Es claro que en Costa Rica subsisten dos agriculturas, como en todos los países de América Latina. Hay una agricultura muy moderna, de alta tecnología, de altos rendimientos, de alta productividad, y todavía hay una agricultura de base campesina, de bajos rendimientos y con problemas tecnológicos; es decir, una agricultura más orientada al mercado interno.
¿Cuáles desafíos afronta Costa Rica en esta área?
La tendencia a la diversificación ha quedado muy evidente, pero también es clara la vulnerabilidad a la que están expuestos esos rubros de exportación y la necesidad creciente de mantener esa perspectiva diversificadora y poder hacer sustituciones muy rápidas de un rubro por otros en el ámbito de la agricultura de exportación. La piña, por ejemplo, lleva una tendencia creciente a que, por el alto valor, haya desplazado a los cultivos tradicionales, pero que también es un rubro de riesgo. El asunto ambiental hace de que muchos países tengan sus ciertas condiciones para poder importar. Por lo tanto, allí cabe un esfuerzo muy grande de buscar armonizar más con la normativa ambiental internacional.
¿Qué opina de la producción para mercado interno?
Yo soy un consciente de la necesidad que tiene el país de guardar siempre un mínimo de garantía respecto a rubros que ven directamente con la alimentación, porque los mercados son inestables para poder traer y garantizar la importación, en cualquier momento, de productos que son básicos para la alimentación. Lo vimos en el 2008, cuando muchos países restringieron sus exportaciones de granos, de arroz y otros, porque privilegiaron su mercado interno.
”Lo hemos visto con el caso de Rusia y del trigo. Debido a los incendios que ha sufrido, Rusia dijo que no exportará trigo porque abastecerá primero su demanda interna. Esta es la lógica de cualquier país.
”Entonces, para mí, es fundamental que Costa Rica mínimamente garantice la producción de determinados rubros. Eso requiere un apoyo gubernamental fuerte”.
¿Cuál es el principal problema para el sector agrícola?
Preocupa por supuesto que vaya a haber una disminución en los ritmos de crecimiento. La agricultura creció a muy buen ritmo en la primera mitad de la primera década de este siglo XXI, pero en la segunda se observa una desaceleración que, esperamos, sea coyuntural porque solo con políticas adecuadas puede mantenerse determinado ritmo de crecimiento. Hay un problema fiscal en el país. Es muy claro que los recursos cada vez se hacen más difíciles para poner a funcionar programas grandes de apoyo, ya sea a cualquiera de las dos agriculturas.
”Hay un problema con fuentes externas de financiamiento. Costa Rica, al haberse casi graduado, ha sufrido el síndrome del buen alumno y ya no es sujeto de cooperación de muchos países donantes. Es una agricultura que tiene que valerse por sí sola”.
¿Cuál es el agro del futuro?
Debemos tener una visión de largo plazo del tipo de agricultura que queremos de aquí a 20 años. Pensando así, diría que la agricultura, dentro de 20 años, debe ser muy diversificada, pero que siga manteniendo estas dos líneas: apoyo a la de exportación y mantener un mínimo de cultivos orientados particularmente a la dieta tradicional de los costarricenses.
”Con mucha tecnología, con mucha productividad, en ambientes controlados, producir con riego y adaptados al cambio climático, una gran amenaza para la agricultura del país”.
¿Debe hacer ajustes el país?
Sin duda. Para mí, uno de los problemas fundamentales es la gran dispersión institucional. Tenemos demasiadas instancias del sector público agropecuario no conectadas entre sí. El sector privado está mucho más articulado.
”Yo creo que, a veces, la demanda del sector privado no es debidamente puesta para que puedan tomarse las decisiones desde la perspectiva del sector público.
¿Debe invertirse en el agro?
Sin eso, en sectores claves no habrá avance. Me refiero a la infraestructura de caminos, a ferrocarriles; es vital que haya una red de ese tipo que pueda subir y bajar productos desde la costa al Valle Central: puentes, silos, infraestructura relacionada con el apoyo a la producción, trilladoras, plantas de almacenamiento...
”Hay un rezago muy importante en infraestructura productiva que necesita ser abordado, y esto nos lleva a la necesidad de una reforma fiscal que permita contar con los recursos para hacer eso.
”Lo otro es una inversión muy fuerte en el desarrollo de capacidades humanas, en educación, si bien Costa Rica tiene una excelente base con ese fin”.
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