| ANÁLISIS-La economía global, de flojo avance a arenas movedizas |
| Lunes, 26 de Septiembre de 2011 11:49 |
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Hace apenas unos meses, el criterio general era que el crecimiento pasaba por un "ritmo flojo" debido a la combinación del terremoto de Japón y las tensiones políticas en los países productores de petróleo en Oriente Próximo.
A juzgar por el tono mostrado por los líderes mundiales de Finanzas reunidos en Washington este fin de semana, ya nadie comparte esa teoría. "La economía global ha entrado en una fase peligrosa que exige vigilancia, coordinación y disposición excepcionales para tomar medidas audaces por parte de los miembros y el FMI por igual", advirtió el sábado un comité del Fondo Monetario Internacional. El tesorero australiano Wayne Swan habló de un "ambiente sombrío" entre las autoridades. Los mercados financieros incorporaron en sus operaciones el creciente riesgo de que Grecia se declare en suspensión de pagos, lo que podría generar una situación de pánico en los mercados peor a la desatada tras la bancarrota de Lehman Brohers.
"La crisis de Lehman fue por el rescate a una compañía. Ahora implica a la deuda soberana de un país, de manera que en cierto sentido, la situación es más severa", dijo el ministro de Finanzas de Japón, Jun Azumi. Aún así, lo más fuerte que pudo ofrecer el comunicado del Grupo de los 20 países de economías avanzadas y emergentes fue una promesa de que para noviembre, los líderes de la zona euro encontrarán la manera de "incrementar la flexibilidad" de un fondo de estabilidad financiera ampliamente considerado como inadecuado para combatir una crisis que podría absorber a Italia o España. "Si un generoso extraterrestre soberano de Marte bajara y pagara mañana cada centavo de la deuda griega, los fundamentos de la crisis europea no se alterarían", dijo el ex asesor de Economía de la Casa Blanca Lawrence Summers. Economistas de J.P. Morgan atribuyeron la debilidad global a "una crisis de competencia".
En una nota a clientes, sostuvieron que la economía ciertamente ha superado los efectos del terremoto de Japón, pero hasta agosto, cuando se intensificaron las tensiones por la deuda europea y el drama por el límite del endeudamiento de Estados Unidos, lo que arrojó dudas sobre la voluntad política de Washington de enfrentarse a sus propias necesidades presupuestarias a largo plazo.
El domingo se renovó la presión sobre Europa para que dé una respuesta a la crisis, cuando un alto funcionario del FMI dijo que el BCE es el único protagonista lo bastante grande como para "atemorizar" a los mercados financieros, que han castigado a varios países de la zona euro. Estados Unidos se ha visto en aprietos para resolver sus problemas presupuestarios a corto plazo. La próxima fase podría registrarse este lunes, cuando el Congreso debata otro proyecto de gasto. Si los legisladores no actúan, el programa que asiste a a víctimas de desastres podría quedarse sin fondos el martes.
En lo que respecta a Europa, J.P. Morgan espera ahora una recesión moderada. Y este pronóstico asume que las políticas monetarias "se muevan agresivamente para proveer un enorme nivel de apoyo a bancos y países". Si no lo hacen, la caída podría sería mucho más severa y ninguna región sería inmune.
PERDIDA DE TRACCIÓN Ya hay evidencias de que la economía global pierde tracción. Un sondeo privado sobre el rendimiento manufacturero de China, difundido la semana pasada, mostró que es probable que el sector se haya contraído en septiembre por tercer mes consecutivo. Los datos oficiales del Gobierno chino sobre la actividad fabril se conocerán el sábado y si confirman el declive, se profundizarán las preocupaciones en torno a la capacidad de China de apuntalar al mundo. La última serie de datos de China apunta a un crecimiento doméstico aún sólido, aunque la desaceleración global se ha cobrado una cuota significativa en las exportaciones del país.
De hecho, el sondeo de gerentes de compras de agosto mostró un aumento en las órdenes generales pese a que los pedidos de exportaciones se contrajeron, sugiriendo que China sigue generando una fuerte demanda en casa. Si esas cifras se deterioran en el informe del sábado, podrían apuntar a una desaceleración mayor a la esperada en la actividad doméstica. Alemania, que se une a China en la lista de los grandes exportadores del mundo, se ve aún más débil. Su economía apenas creció en el segundo trimestre desde los tres meses anteriores y la confianza se apaga rápidamente. El lunes, el centro de estudios Ifo de Múnich dijo que su índice sobre la confianza empresarial alemana cayó por tercer mes consecutivo en septiembre a su menor nivel en 15 meses, lo que sugirió que la mayor potencia económica de Europa se está desacelerando en medio de la crisis de deuda de la zona euro.
Con un G-20 que no promete una acción coordinada, la atención de los inversores vuelve a lo que puedan hacer las autoridades de Estados Unidos y Europa. El próximo paso significativo podría venir a principios de octubre, cuando el Banco Central Europeo realice su encuentro de política monetaria. Algunos economistas predicen un recorte de tipos, que marcaría un abrupto cambio del banco central que hace apenas un par de meses estaba advirtiendo sobre los riesgos de la inflación.
"Es extraño que la Fed hayan estado aliviando la política monetaria, en parte por las preocupaciones por Europa, y aún así el BCE, en medio de una crisis de deuda soberana, ha subido los tipos de interés en dos ocasiones desde abril", dijo el economista de Nomura Paul Sheard. /Por Emily Kaiser/ |
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